Autismo y epilepsia: el increíble viaje de Matilde hacia el bienestar


Durante su embarazo, para la madre de Matilde fue difícil comer porque a menudo sentía náuseas y necesitaba descanso constante en cama. En el séptimo mes, una ecografía mostró que el peso del bebé era bajo. La madre notó que durante el embarazo de la hermana mayor de Matilde, la bebé pateaba y respondía más a los sonidos.

Después de un parto doloroso, nació Matilde. Durante el primer mes, la pequeña estaba demasiado callada y rara vez lloraba; también había tenido problemas de respiración y alimentación que preocupaban a sus padres.

A los padres se les dijo que Matilde nunca estaría bien y recomendaron institucionalizarla.

Cuando Matilde tenía cuatro meses, sus padres y su abuela sabían que algo andaba mal: Era hipotónica y sólo estaba interesada en observar sus propias manos y no interactuaba con su familia.

La visión de Matilde era pobre y no podía gatear ni arrastrarse.

A medida que Matilde crecía, no iba al ritmo de sus compañeros en ninguna área; no seguía instrucciones, no respondía a la gente alrededor de ella y no estaba aprendiendo a gatear o arrastrarse. A los 23 meses de edad, tuvo su primera convulsión y se le administraron anticonvulsivos en un intento de tratarlos: Fue diagnosticada como autista y epiléptica. Dos hospitales le dijeron a sus padres que Matilde nunca se pondría bien y un hospital de Milán recomendó que la pequeña Matilde fuera institucionalizada.

Los padres no estuvieron de acuerdo y comenzaron a buscar respuestas, escucharon sobre el curso “¿Qué hacer con su hijo con lesión cerebral?” en Italia y se inscribieron. Después de asistir al curso y aprender sobre los programas de los Institutos, inmediatamente comenzaron un programa en casa con Matilde.

Matilde tenía problemas visuales, problemas auditivos, mala comprensión, no hablaba y no podía arrastrarse, deslizarse, caminar o correr.

Cuando la familia de Matilde comenzó el Programa de Tratamiento en Casa, Matilde comenzó a ver pero no podía reconocer las imágenes, tenía un estrabismo severo y no parecía entender nada de lo que se le decía. A Matilde le molestaban los sonido de las voces – lloraba cada vez que su hermana hablaba. Mientras era demasiado sensible a algunos sonidos, a otros era insensible,  por ejemplo,  no reaccionaba a sonidos fuertes como fuegos artificiales. No podía arrastrarse, gatear o caminar. En vez de eso, se sentaba y se sentaba y movía distancias cortas. Matilde no tenía ni una sola palabra en su discurso.

A Matilde le molestaba el sonido de la voz de su hermana, así como muchos otros sonidos.

Los padres comenzaron a dar a Matilde más y más oportunidades para estar en el piso para que pudiera aprender a gatear. Aprendió a reptar sobre su vientre, luego se levantó usando sus manos y rodillas y comenzó a gatear, se arrastraba por toda la casa, así, comenzó a interactuar con su familia y el entorno que la rodeaba.

Matilde empezó a gatear y gatear ¡y luego a caminar!

Ahora Matilde podía gatear por toda la casa.

Matilde se deslizaba cientos y cientos de metros al día – su siguiente objetivo era caminar. Usando el pasamanos, sus padres y el personal de los Institutos le enseñaron a caminar.

Mamá mira con emoción mientras Matilde aprende a caminar.

Matilde comenzó a caminar de forma independiente; le encantaba su nueva libertad y su habilidad para llegar a donde quisiera, tanto en el interior como en el exterior. ¡Ahora podría explorar!

¡Matilde podía caminar a cualquier lugar, y comenzó a correr!

Además de su desarrollo físico, el personal de los Institutos enseñó a los padres cómo desarrollar a Matilde desde una perspectiva intelectual. Los padres comenzaron a enseñarle a leer usando palabras grandes que ella podía ver claramente, incluso con sus problemas visuales. Luego, comenzaron a enseñarle matemáticas y conocimientos enciclopédicos, como se describe en el libro “¿Cómo multiplicar la inteligencia de su bebé?”.

Con Bits de Inteligencia, Matilde podía aprender sobre cualquier cosa.

Para Matilde, el lenguaje de las matemáticas se introdujo al entender el concepto de cantidad.

 

Cuando Matilde comenzó a hablar más y más, sus padres iniciaron a poner las palabras en la pared para que todos pudieran verlas. Ahora hay cientos de palabras.

Matilde avanzó rápidamente en su capacidad intelectual, aprendió a leer libros por su cuenta y ahora puede realizar operaciones matemáticas impresionantes. Con su creciente desarrollo físico e intelectual, el discurso de Matilde avanzó grandemente; a medida que los padres la veían hablar más y más palabras, comenzaron a escribir las palabras y ponerlas en la pared para Matilde. Nombraron a la pared “Las bellas palabras de Matilde” cuando apenas empezaba a decir unas palabras, ahora dice cientos, conoce tantas que ¡se está acabando el espacio! Incluso dice oraciones de hasta 4 palabras.

La bella Matilde con su hermosa pared de palabras hermosas

Hoy Matilde es muy inteligente

Matilde tiene ahora cinco años y los padres informan que ella es muy inteligente y entiende todo. Ya no es tan hipersensible a los sonidos como solía ser. Está hablando mucho y ¡puede correr hasta 100 metros sin parar!

¡Matilde tiene una sonrisa contagiosa!

Matilde ha recorrido un largo camino. Su padre, su madre y su hermana trabajan con ella todos los días para asegurarse de que está mejorando cada día. Ha pasado de tener una visión muy pobre a la lectura, de la inmovilidad a correr y de ser muda a hablar.

Los mejores terapeutas del mundo: Matilde y su equipo.

A la familia de Matilde se le dijo que medicaran, resguardaran y olvidaran a su hija, tal como se le ha dicho a muchos otros padres de todo el mundo. No dejarían a su hermosa hija a tal destino y ahora han hecho una hermosa vida para ella. También han proporcionado un ejemplo estelar para los padres de todo el mundo que están buscando esperanza y ayuda para sus hijos

 

¡Bravissima, Matilde!