Eres un gran profesor de matemáticas


 

Por Susan Aisen

¿Cuál es el ingrediente esencial para ser exitoso al enseñar matemáticas a tu hijo? ¿Conocimientos especiales de la materia? ¿Un título en la materia? ¿Una tremenda facilidad en cálculos matemáticos? Ninguna de las anteriores en realidad.

De hecho, frecuentemente los padres son mejores maestros para sus hijos que alguien más con un gran conocimiento matemático. Los padres tienden a empezar desde el principio, enseñan un paso a la vez y mantienen la enseñanza simple y clara, lo que construye conocimiento verdadero en sus niños.

Los padres son siempre los mejores profesores para su bebé y enseñar cualquier materia con alegría es el ingrediente esencial en la enseñanza. Incluso, los padres son casi siempre mejores en matemáticas de lo que ellos creen que son realmente. Ningún adulto podría terminar el día sin pensamiento y razonamiento matemático, calculamos tiempo, dinero, distancia, peso y medición para planear y organizar nuestra vida diaria.

Muchos padres han creado jóvenes matemáticos haciendo esos cálculos en voz alta y así, activamente involucran a sus hijos en conversaciones matemáticas a lo largo del día.

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Hablar el lenguaje de las matemáticas fluidamente logra implicar al niño a quien se le han enseñado Bits de inteligencia matemática con puntos. Las matemáticas no están confinadas a sesiones diarias presentando aritmética en tarjetas sino también a un lenguaje vivencial que es vital para las emocionantes actividades de cada día. Cuando hablas un idioma regular y coloquialmente, tu hijo tendrá la oportunidad de hacerlo también. Los puntos son simplemente la información básica o palabras del idioma de las matemáticas. Entre más palabras son habladas, más significativas y útiles se vuelven.

Escribir un idioma que estás enseñando es muy útil para ambos, padre(s) e hijo. Es más fácil ser consistente al enseñar cuando la información es escrita de manera en que pueda ser repetida frecuente, precisa y fácilmente. Por ejemplo, calendarios diarios enlistando los tiempos y eventos, registros de tiempo y distancia en actividades físicas, recetas, actividades domésticas y detallados reportes del clima, que brindarán a tu hijo un preciso ambiente matemático cuando se escriba en formatos agrandados y expuestos alrededor de la casa.

Compartir la riqueza de tu conocimiento matemático práctico, puede lograrse efectivamente planeando enseñar un área a la vez. Tomemos la distancia como ejemplo, posiblemente comiences midiendo objetos prominentes en la casa, pasillos, puertas, ventanas y recámaras para después hablar de ello frecuentemente y siendo preciso. Reemplaza “Vamos a arrastrarnos un rato” por “Vamos a arrastrarnos 30 metros, esa distancia es dos veces la sala.” El tema de la distancia va de los milímetros (la cabeza de un alfiler) a miles de millas y todo lo que hay entre esas medidas. Esas son muchas matemáticas para aprender y disfrutar juntos.

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Nunca se te acabarán las ideas al usar el idioma de las matemáticas porque hay muchas opciones disponibles a tu alrededor. El periódico es un buen ejemplo, ábrelo en cualquier página y enfócate en los números de los anuncios, los reportes del clima, estadísticas deportivas, acciones y finanzas o el precio del oro y la plata. Dependiendo del interés de tu hijo, cada uno podría hacerse un proyecto a corto o largo plazo para estudiar matemáticas. Incluso el directorio telefónico es una fuente útil porque la primera sección enlista claramente los husos horarios nacionales e internacionales. Usando las simples guías del hora estándar del este, hora del centro, etc. Tu hijo puede aprender fácilmente a calcular eso: cuando es el mediodía (hora del almuerzo) en Filadelfia, son las nueve de la mañana (hora del desayuno) en Los Ángeles.

Usando un mapa mundial marcado con las zonas horarias, puedes enseñar que a las ocho de la noche (hora de dormir) en Filadelfia, son las diez de la mañana en Tokio y los niños ya están en la escuela.

Cientos de los Bits de inteligencia que has apartado en el librero de tu casa, ofrecen posibilidades para usarlos matemáticamente. Los diccionarios y las enciclopedias brindan amplia e interesante información matemática para ser enseñada y comparada. El guepardo corre 96 kilómetros por hora, el elefante corre 48 kilómetros por hora, a la mitad de la velocidad que el felino. Rembrandt nació en 1606 y vivió 63 años, Picasso nació 212 años después. El corazón late alrededor de 70 veces por minuto, 100,000 veces al día. La Estatua de la libertad mide 45 metros de alto, la torre Eiffel en París, Francia mide 300 metros de altura. Este tipo de información puede formar una historia interesante o problema para cada día. Por ejemplo, si quisiéramos escalar el Monte Everest en cinco días ¿Cuántos metros deberíamos escalar cada día para alcanzar la cima?

El lenguaje de las matemáticas es virtualmente tan amplio e infinito como el universo. El diámetro de la Tierra mide 12,742 kilómetros… la distancia de la Tierra a la luna es de 220,000 millas… Un recorrido a la órbita alrededor del sol para Plutón toma 248 años… La luz viaja a una velocidad de 186,000 millas por segundo…

Las matemáticas son un viaje fascinante que cada padre puede hacer con su hijo, con confianza y alegría y equipados con el lenguaje de las matemáticas, los destinos son ilimitados.

Por Susan Aisen

Directora de los Institutos para el logro de la excelencia intelectual