Lo que las madres saben


Por Janet Doman

Desde el momento en que un bebé nace, una batalla comienza. La madre da lo mejor de sí para mantener a su bebé cerca de ella y el mundo hace lo mejor que puede para separarlos.

Lo anterior es un error porque las madres son las mejores maestras que puede haber para sus bebés.

Todo empieza con el personal del hospital que frecuentemente lleva al bebé a los cuneros lejos de su madre. Después, están los profesionales que están seguros de que un niño de dos años está mejor en una guardería que en casa con mamá. Viene después el sistema escolar en el que el niño pasará gran parte de su vida hasta los 18 años. Ahora los educadores dicen que quieren que los niños ingresen a los cinco, cuatro o incluso tres años.

What Mothers Know

Hay muchas fuerzas que separan a la madre de su bebé y la mayoría de la gente ha llegado a considerar cada una de esas intrusiones en el terreno de la madre como normales, es como si así hubiera sido siempre.

Los cuneros de los hospitales, guarderías e incluso la educación obligatoria, no son el camino que se ha seguido siempre. Son nociones que están de moda y un alejamiento radical de la tradición humana en la que el niño permanecía con su madre hasta que estuviera listo, deseoso y dispuesto a manejar una vida por sí mismo.

En contraste con estos patrones de la sociedad moderna, todas las madres saben intuitivamente que lo primeros seis años de vida de un niño son los más importantes y están en lo correcto. También, la mayoría de las madres saben que los primeros meses de vida son vitales para el bienestar de por vida de sus hijos y de nuevo, están en lo correcto.

Desafortunadamente la gran mayoría de las madres no están equipadas con la información necesaria para usar estos primeros meses en favor de sus bebés ni para hacer de los primeros seis años de vida tan estimulantes y provechosos como podrían y deberían ser.

Los automóviles nuevos vienen con un manual para el propietario, no así los bebés y sabemos perfectamente bien que los bebés son más importantes que los automóviles. Para estar seguros, hay manuales de alimentación y limpieza para bebés, incluso hay libros acerca de las etapas de desarrollo observadas en niños sanos.

Pero estos apoyos están basados en dos supuestos subyacentes. El primero es que las necesidades del bebé son principalmente psicológicas y emocionales y el segundo, es que el desarrollo del bebé se dispara a partir de que suenan una serie de alarmas preestablecidas genéticamente y que se apagan calendarizadamente sin importar qué pasó o qué no pasó con él o ella. Estos supuestos son falsos.

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Es tal vez debido a estos falsos supuestos que los bebés de hoy en día están siendo criados por accidente en lugar de criarlos con un propósito. Esto es una lástima ya que el desarrollo y crecimiento del bebé es sumamente importante como para dejarlo a la ligera.

También es debido a estos falsos supuestos que las madres han sido persuadidas, en contra de su juicio, a dejar que sus hijos sean cuidados pro alguien más. El potencial natural de un humano, es enorme.

Si fuera cierto que un bebé sólo necesita ser alimentado, limpiado, mimado y nada más, tranquilamente la sociedad podría poner a los bebés juntos como borregos con un solo cuidador para todos. Este modelo fue establecido y usado por los soviéticos.

Los bebés no son borregos. Es cierto que tienen necesidades emocionales y psicológicas, pero más allá de eso, tienen también enormes necesidades neurológicas, es decir, necesitan que su cerebro sea estimulado.

Cuando estas necesidades neurológicas son satisfechas, las habilidades físicas e intelectuales del niño se refuerzan. Si, por otro lado, no se satisfacen las necesidades neurológicas del bebé, el crecimiento y desarrollo del cerebro se podría detener o desacelerar y el niño podría no lograr desarrollar ese potencial humano innato.

Todos los bebés nacen equipados con una madre y hay una buena razón para ello. Cada madre, sin importar si es nueva en ese trabajo o tiene mucha experiencia, tiene una habilidad maravillosa y la oportunidad de observar a su bebé y después actuar intuitivamente basándose en sus observaciones.

En su peor día, ella se desempeñará mejor son su propio bebé de lo que otros lo harían en su mejor día. Esto ayuda a explicar por qué las madres siempre han sospechado de la teoría del desarrollo de la alarma preestablecida, pues han visto cómo sus hijos desafían este calendario que supuestamente es inalterable.

Igualmente, las madres han sido escépticas ante la noción de que la habilidad humana es predeterminada por los patrones genéticos. Desde tiempos inmemorables, los padres han ayudado a que sus hijos desarrollen habilidades que ni los padres ni los abuelos poseen.

Las madres han sabido más acerca de bebés que cualquier otra persona desde que el mundo comenzó, son ellas quienes exitosamente nos han traído de la prehistoria al presente. Sin embargo, las madres modernas enfrentan un gran problema: Su posible extinción.

La madre moderna tiene los mismos poderes de observación, intuición y amor por su bebé que las madres han tenido a lo largo de la historia, pero se ve amenazada por un mundo en el que ya no es seguro ser madre. En este mundo, ella debe luchar por mantener a su bebé a su lado desde el momento en que él nace. En este mundo, constantemente se le dice que su bebé estará mejor en una guardería que en sus brazos.

Es un mundo en el que ya no se considera popular o útil ser mamá. Las madres saben que hay algo mal en una sociedad que ya no respeta a las madres y que tiene poco tiempo o interés en el desarrollo de los más jóvenes y vulnerables miembros.

Cuando una nueva madre gana su primera batalla y finalmente pone en sus manos a su bebé recién nacido con el resto de la gente fuera de la habitación, ella hace lo que toda madre siempre ha hecho, empieza a contar: diez dedos en manos y en pies, dos orejas y una boca.

Ella hace un inventario para evaluar a su bebé, se asegura de que el bebé ha llegado con todo lo que debe y que funciona como se supondría.

Como ella sabe contar, no necesita ayuda en esta revisión. Pero una vez que ha terminado, está por su cuenta. Ve a su bebé a los ojos y para su absoluto asombro y sorpresa, contempla una inteligencia para la que no estaba preparada.

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Los padres también lo ven y por un momento quedan pasmados. Están abrumados por el potencial que perciben en el bebé y por la responsabilidad que han adquirido y en silencio, hacen miles de promesas a su bebé.

Mantendrán la mayoría de estas promesas. Desafortunadamente, la promesa más importante, la de hacer que el bebé logre desarrollarse al máximo, podría ser eludida simplemente porque los padres no saben cómo ayudarlos en esa tarea.

Se les habrá dicho cómo proveer herramientas para el crecimiento físico y la salud del bebé y también en relación a sus necesidades emocionales, pero el mundo tiene poca conciencia y casi nadie respeta el potencial del bebé.

“Aliméntalos y ámalos” cualquier doctor pudo haberlo dicho eso a los padres de un bebé, pero probablemente nadie les dijo nada con respecto a ayudar al bebé a aprender. Se les ha dicho que habrá mucho tiempo para pensar en ello cuando el niño vaya a la escuela. A algunos otros, incluso se les ha dicho que están dañando al bebé si tratan de ayudarlo a aprender antes, antes de que el bebé esté “listo”.

La verdad es que ese retraso desperdicia sus seis años más importantes. Tristemente, muchas madres y padres han sido intimidados por el mundo que les rodea. Nuestro objetivo es ayudarles a llevar al máximo el crecimiento y desarrollo de sus bebés en todo su sentido. Los padres necesitan saber lo que es importante y lo que no lo es.

Armados con este conocimiento, los padres pueden combinarlo con el conocimiento de su propio hijo para crear un ambiente que combine tanto las necesidades básicas de sobrevivencia del bebé como las necesidades de desarrollo.

Los padres necesitan saber cómo dar a sus bebés el primer impulso para alcanzar su máximo potencial. Cuando los padres entienden el proceso del crecimiento y desarrollo del cerebro en el recién nacido, son capaces de crear un ambiente que refuerza y enriquece ese crecimiento y desarrollo.

Tomado de Qué tan inteligente es tu bebé