Superando la dislexia:   Haciendo una vida en letras  


Recientemente escuchamos a un escritor publicado que hace 50 años superó el diagnóstico de dislexia con la ayuda de sus padres y del programa de Los Institutos. Él quiere que otras familias sepan que ellos también pueden ser ayudados.

Me diagnosticaron dislexia en 1967, a la edad de cinco años, mientras estaba en preescolar. Mi pediatra aquí en Montgomery, Alabama, hizo el diagnóstico y les dijo a mis padres que nunca aprendería a leer o escribir muy bien. Algún tiempo después, se enteró del trabajo en Los Institutos y se lo contó a mis padres, quienes investigaron más a fondo.


Marlin mientras completaba los patrones y entraba al segundo grado.

Recuerdo haber volado a Filadelfia con mi madre y mi padre, probablemente fue en febrero o marzo de 1968 (en ese momento tendría seis). Recuerdo el edificio donde se alojaban los Institutos, que parecía muy grande e imponente para mis jóvenes ojos. Probablemente hice unos cuatro viajes a Los Instituos, y luego continué mi programa en casa.

Estuve haciendo patrones por diecinueve meses. Repté, gateé en patrones cruzados y caminé en patrones cruzados. También recuerdo haber hecho ejercicios oculares con una linterna que mi madre sostenía y recuerdo dibujar líneas de conexión dentro de formas geométricas impresas. Después de solo tres semanas, el trazado de letras que hacía en preescolar mejoró enormemente, antes de eso, no podía mantener mis letras en la misma línea. De hecho, comenzaba en la parte superior de la página y en lugar de escribir todo el texto, terminaba mi “fila” de letras en la parte inferior de la página. Además, cuando firmaba mi nombre, “Bart”, olvidaba escribir la “r”. Eso también cambió pronto.

Además de la dislexia, tenía una dominación mixta: era diestro pero tenía predominancia visual izquierda. Debido a esto, era muy descoordinado y no era bueno en ningún tipo de deporte. Esto también comenzó a mejorar.

Terminé de hacer patrones en septiembre de 1969, justo cuando entré al segundo grado.


Marlin con su madre, antes de comenzar el programa de Los Institutos.

Sin duda, hacer patrones cambió mi vida. Me fue bien en la escuela, me gradué de la Universidad de Alabama y de la Universidad Estatal de Wichita, donde recibí una maestría en Bellas Artes en escritura creativa. He enseñado inglés y escritura creativa en varias universidades, y he enseñado escritura creativa en un centro de detención juvenil a las afueras de Montgomery durante veinte años. También enseño en el programa MFA de baja residencia en Converse College en Spartanburg, Carolina del Sur. He publicado tres colecciones de cuentos y dos novelas y acabo de completar un tercero. 

Marlin, el autor publicado, actualmente.

Creo que algo que me ayudó a convertirme en escritor es que mi madre me leía mientras yo me arrastraba y gateaba, después de que se habían asegurado de que sabía cómo hacer los ejercicios correctamente, por supuesto. No soy exactamente un escritor famoso, pero he tenido éxito, y una de mis historias cortas se incluyó en el volumen anual Best American Short Stories de 2010. También me otorgaron el Premio Truman Capote 2016 de ficción breve. Quizás no sea tan malo para un niño que nunca aprendería a leer o a escribir muy bien.
 
El autor: Marlin Barton vive en Montgomery, Alabama, con su esposa, Rhonda. Sus libros más recientes son The Cross Garden, una novela, y Pasture Art, una colección de cuentos.
 

PRÓXIMAMENTE

El curso ¿Qué hacer por tu hijo con lesión cerebral?

Ubicación: Filadelfia, Estados Unidos
16 de abril de 2018

 Tokio, Japón
5 de febrero de 2018

Póngase en contacto con nuestro registrador de WTD para obtener más información

 

Ayúdenos a difundir
 
Todavía tenemos espacio en nuestro curso de abril ¿Qué hacer por tu hijo con lesión cerebral? Si ha asistido al curso, sabe cuánto puede cambiar su vida y la vida de su hijo. Ayúdenos a contactar a madres y padres en su área. 

¡Gracias!

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *